Qué revisar antes de renovar el seguro de tu empresa
Por Equipo Hacendoso
Una vez al año, tu corredor te va a contactar. Te va a pedir información actualizada, te va a mandar formularios para llenar y cotizaciones para comparar. Y tú vas a estar ocupado con otras cosas, así que vas a firmar más o menos lo mismo que el año pasado y seguir con tu vida.
Y así es como terminas pagando por cobertura que no te sirve, o peor: descubriendo después de un siniestro que lo que tenías no alcanzaba.
La renovación es tu oportunidad para ajustar tu cobertura. Durante el año puedes hacer endosos, claro, pero difícil que te tramiten un endoso para cosas de ese estilo. La renovación es cuando de verdad se revisa. Si la dejas pasar en piloto automático, vas a terminar con una póliza que no refleja tu negocio actual.
El corredor trabaja con lo que tú le das
Tu corredor no tiene cámaras en tu bodega. No sabe que cambiaste de proveedor y ahora mantienes más inventario porque los despachos son menos frecuentes. No sabe que ese equipo que compraste el año pasado ya está en la póliza de leasing del banco, y que lo estás asegurando dos veces. No sabe que ahora haces instalaciones a domicilio además de vender en tienda.
Y ese último punto es más grave de lo que parece: si el siniestro ocurre mientras hacías algo que no declaraste como parte del giro de tu empresa, el seguro puede negarte cobertura. Vendías productos, pero el daño ocurrió instalándolos. Tenías una oficina, pero el accidente fue en una obra que estabas supervisando. La aseguradora va a revisar qué actividades declaraste al contratar, y si lo que ocurrió no calza, estarás en serios problemas.
Si algo cambió en tu negocio este año, cuéntaselo al corredor . Dos minutos de conversación pueden ahorrarte un dolor de cabeza grande cuando toque cobrar.
¿La suma asegurada sigue siendo correcta?
Esto es lo que más se deja pasar. Tu negocio creció, compraste equipos, aumentaste stock. Pero la suma asegurada sigue siendo la misma del año pasado.
El problema es que si declaras menos de lo que tienes, la aseguradora te reembolsará solo parcialmente en caso de siniestro. Se llama regla proporcional . Si aseguraste $50 millones pero en realidad tienes $100 millones en activos, y sufres un siniestro de $20 millones, la aseguradora te paga $10 millones.
Lo mismo aplica para lucro cesante: si tu margen de contribución subió y no actualizaste la suma asegurada, la indemnización te va a quedar corta.
¿Y si declaras de más? Entonces pagas prima de más, por algo que no te van a reembolsar. La aseguradora paga el valor real del daño, no necesariamente la suma asegurada.
¿Las coberturas que tienes siguen teniendo sentido?
Tu programa de seguros probablemente tiene varias pólizas distintas: incendio (con sus cláusulas adicionales de sismo, daño por agua, etc.), una cobertura de responsabilidad civil, quizás vehículos o robo con fuerza, . Cada una cubre riesgos diferentes y tiene sus propios límites y condiciones.
Revisa si lo que tienes contratado todavía calza:
- ¿Agregaste equipos electrónicos caros? Las cláusulas adicionales de incendio generalmente no cubren daños eléctricos (sobretensión, cortocircuito). Para eso necesitas agregar una cláusula de daño eléctrico, avería de maquinaria o equipos electrónicos.
- ¿Abriste un local que recibe público, o empezaste a hacer trabajos en terreno? Tu exposición de responsabilidad civil cambió. Puede que necesites ampliar la cobertura (actividad, ubicaciones, aforo, trabajos fuera de local, etc.).
- ¿Tienes más inventario que antes? Revisa el sublímite de contenidos en tu póliza de incendio y el monto asegurado en tu cobertura de robo.
Y tan importante como revisar lo que te cubren es revisar lo que queda fuera. Las exclusiones vienen en la letra chica y nadie las lee hasta que toca reclamar:
- ¿Guardas mercadería en una bodega externa o de un operador logístico? Muchas pólizas solo cubren bienes en la ubicación declarada. Si tu inventario se quema en otro lado, puede que no veas un peso.
- ¿Tus empleados manejan efectivo o inventario valioso? Si el robo lo comete un empleado, tu póliza de robo no te cubre. Eso es fidelidad funcionaria, una cobertura aparte.
- ¿Vendes productos que podrían causar daño a quien los usa? La RC general cubre accidentes en tu local, pero no lo que pueda pasar con un producto defectuoso una vez que salió por la puerta. Para eso existe la RC de productos.
Si no tienes claro qué coberturas necesita tu empresa, el artículo de qué seguros necesita una PYME en Chile te puede dar una idea.
Los sublímites que nadie revisa
Los mencionamos a la pasada en la sección anterior. La mayoría se fija solo en la suma asegurada, pero pocos miran los sublímites .
Tu póliza puede decir que estás cubierto por $200 millones. Pero si lees las condiciones particulares, vas a encontrar que ciertos ítems tienen topes específicos: robo de contenidos hasta $15 millones, equipos electrónicos hasta $10 millones, gastos de remoción de escombros hasta $5 millones. Esos son los sublímites, y funcionan como techos más bajos dentro de un gran techo.
Muchos de estos sublímites vienen predefinidos de una póliza base y nadie los ajusta. Compraste una máquina de $25 millones, pero el sublímite de maquinaria sigue en $10 millones desde que contrataste. Un robo te deja sin $30 millones en inventario, pero el sublímite de robo es $15 millones. La suma asegurada total da lo mismo: el sublímite manda.
Qué está de más en tu póliza
A veces la póliza arrastra cosas que ya no corresponden. El caso más común: declaraste más trabajadores de los que tienes, o metros cuadrados que desocupaste, y la prima se calcula sobre eso. También pasa con vehículos que se vendieron y nadie avisó, o coberturas que se agregaron para un contrato puntual con algún cliente y quedaron ahí para siempre.
No elijas tus seguros solo por prima
Cuando te llegan cotizaciones de distintas compañías, la tentación es elegir la más barata. Pero la prima más baja puede venir con:
- Exclusiones que las otras no tienen
- Deducibles más altos (especialmente en sismo)
- Sublímites que no te sirven (robo cubierto hasta $5 millones cuando tu inventario vale $30)
Desgraciadamente, comparar pólizas en serio requiere leer la letra chica de cada una. Y seamos honestos: 60 páginas de condiciones generales y particulares no son una atrapante lectura de domingo.
Antes de firmar
La renovación es (usualmente) una vez al año. Es el único momento en que de verdad vas a mirar tu póliza. Después del siniestro ya es tarde para descubrir que te faltaba cobertura o que estabas pagando por algo que en realidad no te servía.
Si quieres saber qué tienes cubierto antes de renovar, sube tu póliza a Hacendoso. Te mandamos un informe con el detalle de tus coberturas, los sublímites que podrían dejarte corto, y las cosas que podrías estar pagando de más. Es completamente gratis y en unas horas lo tendrás en tu correo, listo antes de que tengas que firmar.